Madrid, España.- La noche del 31 de octubre al 1 de noviembre, hace una semana, un grupo de cinco o seis personas se reunía en Barcelona a celebrar algo muy distinto al Día de los Difuntos.
Atiende Evangelina Salazar, su mujer. Mientras recorre las escaleras para acercarle el teléfono, conversa animadamente con el mismo tono de voz de toda la vida. Ese de las películas cándidas de los ...
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